No todos aquellos que sobresalen en una actividad popular saben que los títulos también traen obligaciones. Tampoco dejó de lado éste antiguo axioma el español Fernando Alonso. El joven asturiano no está acostumbrado a la popularidad y, por lo tanto, le cuesta responder a los reportajes. Días atrás se quejó amargamente, en una nota del diario El País, sobre el destrato que sufriría de parte del equipo Renault. Lo dijo con toda claridad y sin dejar dudas. Pero, siguiendo una costumbre universal, después señaló que nunca se había quejado y que se debía a inventos periodísticos. Una vieja y mala costumbre que no tiene Patria.
Según se vió en Imola y en el Nurburgring, Renault le sigue dando lo mismo que le dió para llegar a campeón mundial. Si él -o su mentor, Briatore- cometieron alguna torpeza tiene que soportar la culpa. Y defender el título corriendo en un equipo del que anunció que se va, no debe ser fácil ni a la hora de tomar el té. A no quejarse ni a llorar, que para eso hay otros lugares. Y si pensó que Schumacher se había olvidado de hacer su negocio, se equivocó. Porque el auto lo tiene siempre y cuando tiene las gomas...hay que aguantarlo, como se vió.
Y cuando el gaucho anda en la mala, pisa...Ahora hasta el inefable Bernie Ecclestone se queja de él. Dijo: "que los equipos deben prestarle un poco más de apoyo a ese deporte (¿desde cuándo ésto es deporte?) y que ahora tenemos un campeón mundial (Alonso) que no hace demasiado por la Fórmula 1". Cartón lleno. Si Michelin no se recupera, la furia española se va a poner pesada.
Fisico levantó presión
El box de Sauber en el Nurburgring casi se transforma en el Luna Park. Según el periodista Robert Alvarez, se produjo una escena tan desagradable como pocas veces se pueden ver en la F-1. Fue cuando Fisichella -tal vez nervioso como integrante del equipo Renault- se acercó al box de Sauber y se plantó delante del auto de Jacques Villeneuve cuando éste -sin verlo- hablaba con un ingeniero sobre el comportamiento del auto.
Físico gritó algo que no se entendió -menos mal- y se acercó más a Jacques con una mano en alto. Allí quedó la cosa, aunque los comisarios de pista tomaron cuenta de la denuncia de Fisichella, que había acusado al canadiense de haberlo tapado en la vuelta rápida -que no pudo hacer- y fue a parar al grupo de aquellos 16 de los que quedan eliminados los 10 peores registros. Villenueve dijo que nunca lo vió y los comisarios -luego de un rápido debate- le quitaron sus tres mejores registros con lo que perdió un lugar en la grilla. Parece que en Renault está nervioso hasta el cocinero.
Justicia para los pobres
En loa antiguos tiempos del TC los verdaderos héroes eran ignorados por los aficionados: los preparadores, auxilios y acompañantes. Lo daban todo -hasta la vida- y recibían, a veces, una palmadita en la espalda.
En la fórmula 1 moderna nadie se acuerda de los probadores. Claro, en la antigua tampoco. Pero piense por un momento en la vida que llevan en completo silencio.
Están disponilbles en cualquier momento de la semana, inclusive -o mejor- con mal tiempo. Hay días que completan la distancia de dos Grandes Premios. Y con detenciones permanentes para hacer las modificaciones que se les ocurran a los ingenieros, porque los tiempos no salen. Probando corren más riesgos que corriendo la carrera. Porque lo que prueban se exige para averiguar cuándo se rompe...Y a fondo, ¿eh?. Según el auto, andan más por el pasto que por la pista. Y los guard-rails están atentos esperando...
Por eso uno siente alegría cuando un probador se convierte, finalmente, en piloto del equipo. Y el podio de Felipe Massa en Alemania fue un premio merecido. Fue lindo verlo saltar en brazos de Schumacher y de Brawn. Un pobre en el podio. Que se repita.
Por ahora...zafó Barrichello
Rubens Barrichello, sentado en su nuevo Honda, sentenció: "Ahora cuando luche contra Michael ya no sonará mi radio para frenarme...". Pero con su quinto puesto en Nurburgring se salvó que le hablaran por radio para decirle que no volviera a los boxes nunca más.
En cinco carreras nunca se pudo acercar ya no a Schumy, por lo menos a su compañero Jenson Button, piloto que no salió de Ferrari ni de ningún lugar importante. Rubinho ganó 9 Grand Prix, logró 13 poles y estuvo 61 veces en el podio. Por todo ésto Honda le hizo un contrato por tres años a razón de 10 millones de euros por temporada, lo que está bastante arriba del salario mínimo vital y móvil...
Pero justo cuando Nick Fry le estaba haciendo el telegrama, su resultado en Alemania lo salvó. Ahora tendrá que alcanzar a Button. Luego, si puede, a Schumacher. Para eso lo contrataron.
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