La excelente revista mensual ONE F1 publicó, en su número de Abril, un comentario que hizo Sir Stirling Moss a la veterana revista italiana Quattroruote, que vamos a transcribir porque creemos que valen la pena luego algunos comentarios. Dice así:
Una insólita confesión hizo el célebre Stirling Moss a la revista italiana Quattroruote, al asegurar que "Fangio me dió pastillas una vez para ayudarme a mantenerme despierto durante las Mil Millas. No sé qué contenían, pero funcionó", aseguró el inglés. "En aquellos años, muchos pilotos utilizaban fármacos y era común recurrir a la benzedrina y a la dexedrina, sobre todo en rally", agregó Moss, quien -irónicamente- sentenció: "No sé de qué eran, pero creo que hoy, esas pastillas no estarían permitidas".
Cuando alguien hace consideraciones de éste tipo sobre gente que realiza actividades de gran competencia o muy peligrosas, siempre quedan dudas, especialmente si el que las hace es famoso. Por eso creemos que Sir Stirling no las hizo en forma inocente. De Juan, -como de tantos- se pueden decir muchas cosas porque era un gaucho inteligente y, además, pícaro. Pero nunca, en tantos años, supimos que tomara alguna pastilla para motivarse o para superar el miedo...? ¿Qué miedo?, ¿Le faltaba motivación?. ¿Se quedaba dormido durante las carreras?.
Además, aquél que haya leído algo sobre la guerra aérea durante la Segunda Guerra Mundial, sabe que los pilotos ingleses que participaron especialmente durante la Batalla de Inglaterra -estudiantes universitarios en su mayoría- recurrían a esos fármacos, como utilizaban la stenamina -como los estudiantes en términos generales- para superar el sueño en época de exámenes. Y lo que enfrentaban ellos no eran profesores de literatura. Eran pilotos especialmente entrenados durante mucho tiempo y que utilizaban mejores elementos técnicos. Por eso Sir Stirling conoce del tema.
Las Mil Millas a las que se refiere deben ser las de 1955 que Moss -con Denis Jenkinson, periodista que le hizo de navegante con hoja de ruta- ganó en forma extraordinaria a 157,521 km/h, cuando ambos eran pilotos Mercedes-Benz y corrieron el 300SRL. Fangio fue segundo por problemas mecánicos de los que nunca se habló demasiado.
En mi archivo tengo un film en el que Moss declara: "Fangio fue mi segundo padre", lo que no le oí repetir nunca, ni personalmente. Pero sabemos de su admiración por aquél viejo gaucho, con más de 40 años de edad, que le impidió ser alguna vez campeón mundial y que le enseñó muchas cosas útiles, algunasde las que Moss filmaba con una Paillard-Bolex en la bajada del tobogán del autódromo.
No es fácil envejecer bien. Y menos, dignamente. Ser Caballero de la Reina no es suficiente.