Noticias Presentaciones Historia Opinion
 


Schumacher se fue sin cambiar su repertorio

Michael Schumacher queda en la historia como uno de los más grandes pilotos y también como uno de los más antipáticos: arrollador, empujador, prepotente. Ansioso buscador de victorias a cualquier precio. Pero espectacular siempre, en una actividad cada vez más pasiva, aburrida y donde el piloto perdió gran parte de su importancia. Pero él fue siempre un auténtico espectáculo. Seguramente por todas las razones ya expuestas. Y también por eso, además de ganar más que nadie en la historia, fue muchas veces desprolijo y cometió errores. Para confirmar que también es humano.

En una carrera tan especial como se presentó Interlagos hizo todo el repertorio. El sábado, cuando se disponía a hacer el 1, la Ferrari se quejó de algo por la parte posterior y Schumy -en el box, queriendo salir a clasificar ansiosamente- se tuvo que bajar empujando a todo el que se puso cerca. Seguía la mala suerte de Japón. En la carrera, mientras apilaba rivales desde el décimo lugar en la salida -en la primera curva aflojó para no hacer un desastre- se equivocó (fiel a su tradición) al ponerse adelante de Fisichella tan rápido que la punta del alerón delantero derecho del Renault le cortó -como si llevara un bisturí- su neumático trasero izquierdo y lo desinfló. La mala suerte continuó porque, además, estaba del otro lado de los boxes y tuvo que andar con la goma colgando y a punto de salirse y destrozar la suspensión, más de 4.000 metros a velocidad de señora que lleva a su hijo a la escuela.

Cuando salió estaba lejísimo hasta de Monteiro. Y comenzó a remar otra vez. Allí comenzó su honorable despedida como gran campeón. Como pudo y por donde pudo, pasó a los malos y a los regulares. Y también -y por segunda vez- a Fisichella, que por el susto fue a parar al pasto. Pero el gran final lo hizo con el sorpasso a Raikkonen -que no es ningún tonto y le cerraba todas las puertas desde hacía una vuelta- en una demostración de su tremenda guapeza. Kimi no le dejó la cuerda, pero Schumy siguió por la trayectoria debida. Cuando el rey de copas tuvo que necesariamente abrirse un metro para encarar la curva y poder doblar, el alemán se le metió en la cuerda y siguieron los dos juntos a punto de aplaudirse. Finalmente salió adelante. Genial. Como los que saben. Como los grandes. Y, como remate, hizo el record de vuelta de la carrera en la penúltima vuelta. Bien, Schumy. Si además hubieras sido simpático hubieras triunfado en Hollywood...

   
Copyright 2006 | perezloizeau.com | Todos los derechos reservados
     
   
200.000 km de recuerdos